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sábado, 30 de junio de 2012

Toylets

No es una errata. Ni se si fue en su día parte magra de los noticieros españoles. Pero a mi me ha impactado. Entras a un macro recreativo. De cuatro pisos. Pensando que eso no debe llamarse así ya ni de coña. Eso si, dejan fumar dentro, como en los de la calle Calatrava a los que ibas. A lo que juega la gente o no te gusta o no lo entiendes. Te sientes viejo. Y para que te quede claro, te entran ganas de orinar. Y vas al baño. Vacio, claro. Pero allí te espera el juego que has estado esperando toda una vida. Y que haria furor en los geriátricos de cualquier esquina del mundo. Pincha aqui y entenderás.

domingo, 3 de junio de 2012

A otra parte con la música

Hace dos semanas asistí brevísimamente a los dos ensayos musicales más extraños que he visto en mi vida.
En ambos casos eran solistas y hombres. El primero, de unos 50 años, tocaba el clarinete. El segundo, de unos 35, la gaita.

El primero lo hacía a las 11 de la mañana en la calle Melchor Fdez. Almagro, dentro de un seat ibiza blanco aparcado en zona verde. Con las ventanillas cerradas y la partitura sostenida con el mismo artilugio que aguanta el GPS contra el parabrisas. Tocaba mal. Pero le ponía ganas. Fui y volví al banco desde mi trabajo y ahí estaba, en la misma página.

El segundo, todavía más extraña la cosa, estaba con su gaita debajo de un puente por Vallecas, con dos coches de policía frente a él. Pasamos con el coche por delante de él y nunca antes había tenido tantas tentaciones de ponerme detrás de un coche de policía, aparcar y ver qué era aquello. Pero no lo hicimos.

El caso del clarinetistas de interior, lo interpreté como un "por no molestar". Quizá los vecinos tuvieran crispados los nervios, acaso fuera su esposa.
En el caso de la gaita, dado que una gaita siempre molesta, creo que era una apuesta. Y que el gaitero era un policía de paisano, de ahí el público. Eso o un spot de televisión.

En ambos casos, los músicos me cayeron francamente bien. Como el último de los músicos del cuadro de Sempè que pongo aquí al lado. Tengo este cuadro encima de la tele y siempre que lo miro sonrío por el último, el que acepta el reconocimiento de los demás. Toca unas campanitas.

domingo, 25 de marzo de 2012

ay madre, ¡qué susto!


A mi me ha inquietado siempre la "sala de estar", me apabulla el "salón de estar", y me asusta la "salita de estar". Todos sinónimos de la misma estancia, sí, pero qué diferentes connotaciones.

Si alguien me invita a pasar a la sala de estar, inmediatamente ya no sé cómo tengo que estar, pierdo la naturalidad y espero que en cualquier momento aparezca una bandeja de te con pastas diciendo "¡buh!".
El salón de estar me hace pensar en elevadas conversaciones, momento en el que ya solo me vienen a la cabeza chistes de pedos y opto por no decir palabra mientras espero que aparezca Kant fumando un puro y diciendo "¡buh!".
Antes de pasar a la salita de estar, ya me estoy imaginando a una adorable abuelita y su mesita camilla con infiernillo, imagen que de por si ya da un poco de canguelo.

Si la abuela te mira y dice ¡buh!, sabes que vas a morir.

jueves, 22 de marzo de 2012

Granja de servidores

"Granja de servidores" es el cartel que hay en una puerta del edificio en el que trabajo.

A fuerza de verlo, me he acostumbrado a no pensar en esclavitud y gallinas, en funcionarios poniendo huevos, en investigadores del grano, en engoladas expresiones llenas de naftalina y rodeadas de paja ("un servidor de usted [que duerme en el pajar]"), en Don Pimpon metido en un zulo o en el cuadro que dejo aquí mismo, sin ir más lejos.

Sigo sin saber qué hay dentro.
Pero que nadie me joda con que está lleno de cables y enchufes.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La mesa de los despojos

He sido despojo en tres mesas de boda. Son mesas que ejemplifican el aforismo de poner a andar el camión a la espera de que los melones se coloquen solos. Novio y novia, futuros marido y esposa, colocan a sus invitados en mesas por afinidades de sangre, trabajo y amistad hasta que se dan cuenta de que hay unos cuantos que ni son familia, ni trabajan con ellos, ni comparten más amigos de los necesarios para un mus. Y he aquí que piensan, con criterio, que las mesas pupitre de boda no se llevan (todo se andará) y que hay que apelotonar los melones sobrantes en filas de ocho. Más que nada por las fotos del álbum y su función de idealización premeditada y anticipada de un recuerdo.

Fui sin pareja a una boda de un ex-amigo (ex- porque ya no nos tratábamos y no nos hemos vuelto a tratar). Otros dos ex-amigos comunes aceptaron ir a la boda. Y aquí se terminan mis conocidos de aquella boda, excepción hecha del novio. El resto del octeto lo formaba otro ex-amigo del novio no común, que iba solo, una prima tercera de la novia (habían sido muy íntimas a mediados de los 80), el gerente y empleado de una librería de Majadahonda en la que trabajó la novia y un chico risueño que nunca supe qué pintaba allí. Y no fue porque no lo preguntáramos. Sólo recuerdo que tenía una corbata con un bordado (en relieve) de un gato. No me quejo. De la mesa de los despojos era uno de los tres despojos más acompañados.

Dada nuestra común aversión al sinsentido que es comer y callar cuando los demás están de fiesta, en aquella mesa se conversó. Y hasta me aprendí un par de nombres (ya olvidados). En el momento de las copas juraría que los despojos se limitaban a mis ex-amigos.

Hoy me ha llegado una foto de la mesa. Hay un par de solomillos sin tocar junto a un pan perforado. Por encima estamos los 8 despojos. Ninguno de los chicos tenemos la chaqueta puesta. El gato luce. Sonreímos. La foto está bien hecha. Incluso diría, de no conocer a nadie, que es bonita. Pero no significa nada más que esa gente que te vas dejando por el camino y con la que no sabes muy bien que hacer. Excepto invitarlos a tu boda.

domingo, 26 de febrero de 2012

Pffff!!



Era un buen tipo. Del tipo de personas con las que te gusta cruzarte en la vida. No era especialmente guapo pero tenía esas facciones que, bien colocadas, otorgan ese carisma que te hace estar atento a cada palabra que sale de su boca. No es que su voz fuese especialmente profunda, era más bien peculiar, pero dentro de la peculiaridad que hace que tus oídos estén cómodos. Sin duda lo que más le caracterizaba era su altura. Sobrepasaba los dos metros de altura y eso hace que, llegues donde llegues, la gente se fije en ti.

Ya de niño se veía que le gustaba ayudar a la gente. Puede que fuese por su altura que le hacía pensar que era más fuerte que los demás y eso le exigía una responsabilidad como si de un héroe de sus comics se tratase. Su altura también le exigió intentar labrarse un futuro en el baloncesto, deporte que no le gustaba y que le resultaba más violento de lo que estaba dispuesto a aceptar. En su afán de ayudar a la gente decidió optar por una carrera sanitaria. Su tiempo libre lo dedicaba a ayudar en su comunidad enseñando a tocar la guitarra a niños desfavorecidos y a participar con una ONG.

Pero había algo que no podía evitar hacer y que le divertía sobremanera y avergonzaba a partes iguales. Cuando paseaba por las calles de su ciudad y adelantaba a gente significativamente bajita, les dejaba un regalo gaseoso.

viernes, 17 de febrero de 2012

La barba líquida

Si nunca te afeitas pero dejas que el vello facial crezca a su aire, sin la fortaleza que dan los rasurados previos, dejando que la pelusa inicial vaya cogiendo color hasta hacerse barba que con los muchos años y cierta predisposición genética se irá blanqueando, alguien, un día, dirá que tienes la barba líquida.

Así le pasó a Zhang, al que aquel recurso poético le gustó lo justo. Quizá definía aquella renqueante cascada blanca que partía de su mentón, pero daba lugar a interpretaciones erróneas no siempre agradables.

Ni los consejos (más tarde amenazas y con algún castigo) de sus padres, ni la sempiterna mofa de sus amigos, ni las indirectas (prematrimoniales) o consejos (de esposa) de su pareja, ni los tirones de sus hijos, más tarde prolongados por sus nietos, habían tenido efecto alguno.

Tuvo que ser leyendo su propia biografía, líneas después de que hubieran descrito su rostro, cuando sintió un escalofrío recorrer su espalda: se había pasado la vida entera con un aspecto ridículo.
Segundos después, sus labios formaron una sonrisa. Nunca se afeitó.


jueves, 16 de febrero de 2012

La mirada turbia

Te frotas los ojos con la violencia que el sentido común te dice que no hagas, pero nada termina de estar enfocado. Preocupado, vas a la óptica, pero allí te dicen que mejor vayas al oftalmólogo. Acudes primero al médico de familia, que es un sustituto mal afeitado de la guapa chica embarazada que te atendió la última vez; sin casi mirarte, verte o ver cómo ves, te deriva al oftalmólogo.

Dos meses sin enfocar nada hacen que todo el arte sea moderno, que todos los bebés sean igual de feos y que la palabra derivar aplicada a tu mirada te llegue a gustar. Llega el gran día. Ese que tu jefe espera con aún más ganas que tú. Llegas con antelación a la consulta, y aún así te toca esperar, está llena. Un bebé juega con sus pies en los brazos de su madre. Y mientras te preguntas si será ella o su crío al que el oftalmólogo ha de ver, la puerta se abre, de ella sale una cabeza que dice tu nombre sin mirarte y entras a tientas en la consulta.

Sales a los 10 minutos con las pupilas dilatadas y arrepintiéndote de haber dicho que sí que entendías cuando en realidad no has comprendido nada.
Al rato vuelves a entrar. Hablas, pero lo que importa parece que está dentro de tus ojos. Como si fueras una cámara de fotos gigante y el hueco por el que se mirara el objetivo fueran tus ojos. Solo comprendes dos cosa del oftalmólogo; una que dice: "Lo raro es que lo que sea en los dos ojos", y otra que escribe con letra de imprenta en un volante: "neurólogo".
Al salir de la consulta los ojos se te llenan de lágrimas. Otros dos meses viendo borroso, sin gafas que lo remedien y ya no confías en que te vayan a dar solución. A tu jefe no le va a gustar todo aquello. Y la palabra ceguera comienza a entrar en tu cabeza. Pero en ese momento, el niño que jugaba con sus pies, rompe a llorar... o a reir, tal es el ruido que no sabes. Nunca hubieras imaginado que de una cosa tan pequeña saliera algo tan profundo. Te acercas a él hasta que el aire de sus pulmones te mueve el flequillo. Le tocas sin tener muy claro el motivo (ni el lugar), pero te levanta el ánimo. Te enjugas las lágrimas. Y la mirada turbia desaparece siendo aquel niño de voz frondosa lo primero que ves nítido en meses.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La voz frondosa

Hasta que pudo hablar, nadie supo bien si lloraba o gritaba;

Coincidiendo con la adolescencia, su laringe se vio invadida por gallos y gallitos, que lucharon con loros de voz profunda por sacar algo claro de ahí dentro.

Los gallos murieron, los loros se hicieron adictos a la nicotina y cumplida edad de ser llamado "señor", su voz era tan grave que por cuerdas vocales tenía sogas. De ellas se ahorcaban todos los sonidos agudos. Propios y ajenos.

El discurso de su jubilación lo dio con una voz hecha de golpes de yunque y buques atracando en puerto.

Sus últimas palabras no las entendió nadie. Ni siquiera él.

miércoles, 18 de enero de 2012

el frío se coge por los piés

De la mano de los creadores de "The weird Pavillion" y los guionistas de "No me rimes los -ismos que me conozco" llega ahora "el frío se coge por los pies".

Los trabajadores de aquella sección poco conocida de la NASA pensaban que habían conocido lo peor de ellos mismos cuando tuvieron que cambiar temporalmente de edificio por remodelación.

El mal humor reinante no les permitió ver que aquella mudanza de ida y vuelta había destapado antiguas rencillas que creían pasadas y que salieron a la luz con el reparto de las mejores mesas cerca de las mejores ventanas.

La novedad del traslado no les permitió darse cuenta de que les habían cambiado los pasillos. Las paredes antes llenas de alegres póster enviados a congresos, presentaban ahora un desnudo color ocre.

Tampoco notaron que la calefacción solo funcionaba en los despachos y no así en las zonas comunes como pasillos, descansillos y escaleras. No notaron que la diferencia de temperatura generaba una ligera pero molesta corriente.

No pensaron que, para que el nuevo diseño de suelo pudiera ocultar y al mismo tiempo hacer accesible todo el cableado, debía estar hueco, reverberando el sonido de los tacones de las bellas señoritas.

No, no lo vieron, no se dieron cuenta, no lo notaron, no lo pensaron, pero ahora todos se preguntaban por qué ahora las puertas estaban siempre cerradas.

Qué se estaba fraguando detrás de aquellas puertas nos lo cuentan, en esta trepidante cinta de acción, los aclamados por la crítica y el público alicia y Mudo, desarrollando escenas de suspense y terror psicológico que te mantendrán pegado a tu sillón durante todo el tiempo que les dure la beca.

jueves, 20 de octubre de 2011

El inexorable camino hacia el magreo amistoso

1982: Mis primeros recuerdos. Nunca me hizo mucha gracia que me pasaran el brazo por encima del hombro como muestra de amistad.

1986: Lo de pasar el brazo por encima del hombro es de mocosos. Cuando veo a mis amigos, como mucho les digo "hola". Y nos ponemos a jugar a lo que sea.

1986-1992: Solo saludo (y dando la mano) a los amigos a los que veo exclusivamente en verano (unicamente la primera vez).

1992-1996: Comienzo a saludar (dando la mano) a los que llevo meses sin ver.

1996-2002: Cada vez que veo a alguien al que veo menos de una vez a la semana, le doy la mano.

2002-2004: Cada vez que me encuentro con un amigo, le doy la mano, salvo que nos estemos viendo a diario.

2004-2008: La mano se da siempre. Si se dan las condiciones 86-92, abrazo. Si el saludado es gay, actor o ex-compa de piso no canario: dos besos.

2008-2010: La mano si es a diario. Para soltar un abrazo con periodicidad menor a una semana es suficiente.

2011: Abrazo a amigos como norma. Y en general a cuasi-desconocidos por no quedar como un seco ofreciendo la mano mientras el oso Yogui se dispone a acunarme en sus brazos.

2030: Ver Título.

FOTO: El Dr G. Sotres Jr. abraza (en 2030) a un paciente al que acaba de conocer.

viernes, 26 de agosto de 2011

Olores son recuerdos

Nunca he destacado por mi capacidad de retener recuerdos, vivencias, datos, nombres, en definitiva, mi memoria ha dejado mucho qué desear. Tal vez por esta razón, como les sucede a los ciegos, he desarrollado otras habilidades para retener información, me refiero a la capacidad evocadora de un olor.

Y hablo de olor en el sentido más amplio del término, ya sea el olor a "aftersun" mezclado con el bocadillo de chorizo pamplona, a comida casera mezclada con ropa recién lavada y tendida en el patio de vecinos un frio lunes de febrero, a tubo de escape del autobús de la empresa municipal de los años 80, al perfume te hace esbozar una sonrisa de satisfacción al recordar lo bien que lo pasaste con esa chica aquel maravilloso verano del taitantos.

De entre todos recuerdo uno que me hacía sentir como un drogadicto feliz. Un símil muy gráfico para que lo entendáis, ¿os acordáis cuando descubres en el cole lo mucho que te pone el olor del pegamento “imedio”?. Estoy hablando del olor a cuero, a humedad, a vejez, a madera, a negocio de los de antes, ese olor que disfrutaba cada vez que entraba en la zapatería de mi abuelo. Era una excusa añadida para pasarme a saludar a mi abuelo, a mi tío, o a cualquier persona que estuviera en ese momento dentro de la zapatería, e inspirar bien fuerte nada más cruzar el umbral de entrada. Ese olor lo asocio a vacaciones, a pandilla, a familia, a raíces, a estar en casa.

Por todo esto, la característica que más disfruto de un olor es su capacidad evocadora porque, a pesar de que ese negocio familiar cerró (que no "ha cerrado") y se convirtió en otra cosa más de las tantas que hay por mi pueblo, mi nariz está alerta para que la próxima vez que vuelva a olerlo, se esboce una sonrisa en mi rostro recordando los veranos de dos meses, el mercado de los martes, mi abuelo tras el mostrador, ¿os espero en “La Sirena”?

lunes, 22 de agosto de 2011

Volver

Tras la tormenta, en Madrid llega la calma. Barajas se rellena de crema. Las calles se vacían. Benedicto ya comparte habitación de hotel en Suiza con Mick Jagger. Aunque la sangre de recambio de ambos es de un tercero. Mientras reposa, lee las traducciones al alemán de los dicursos hechos en castellano estos días.


El calor desaparece, no encuentra motivo para quedarse. Nuestras plantas muertas por golpe de calor, deshidratación y soledad resucitan al ritmo de Thriller (la tomatera es Jacko). Los pavos reales del parque de al lado, vuelven a sus imitaciones nocturnas de los sonidos de los delfines. En el piso de enfrente, el vecino del cuarto se ha comprado un caballete y tiene un lienzo sobre él, pero todavía no le he visto pintar.
El lejano run-run de la M-30 me adormece como una nodriza cantando flojito una de Raffaela Carrá. Ni calor ni ruiditos. He dormido tapado.

miércoles, 22 de junio de 2011

Noches de calor y ruiditos


- (pfffff! que calor que hace. Me parece que hoy me va a ser imposible dormir... Madre mía, pero de donde viene este calor.... ¿Que ha sido eso? creo que ha venido de la papelera... No es normal. Que cruja un mueble por la temperatura, vale, pero una bolsa de plástico... podría ser un insecto... A ver si me quedo dormido sin rallarme mucho... Que calor haceee... ¿Y ahora? creo que esta vez venía de encima del armario... Tengo que dejar de encender la luz por las noches mientras estoy con el ordenador, no hace más que atraer bichos... ¿Me pregunto si será un mosquito o una polilla o una araña? joder! no me gusta ninguna opción. Los mosquitos pican y son unos cansinos cuando vuelan cerca de los oídos, las polillas no pican, pero me dan asquete y son un coñazo porque vuelan alto cuando las pillas in fraganti y las arañas... espero que no sea una araña, porque el picotazo que tengo en la pierna de este Sábado parece de una araña y jode muchísimo... pffffff que calooooor!!... ¿Otra vez de la papelera? ¿Me levanto a mirar? sé de sobra que no voy a encontrar nada... voy a esperar a ver si me quedo sopa y no me rallo demasiado... Si fuese una polilla la vería enseguida aunque sé que me pondría terco hasta echarla y eso puede tardar... Mejor no... Una araña ni de coña la veo... Menos mal que las arañas de aquí no se parecen a las asturianas... Joder que grandes eran... Vengaaaa, no pienses en ello... ... ... Como este año sea como el pasado. Menudo coñazo. Lo de dormir con la ventana cerrada algún día por los murciélagos... ostia, es que eso si que dá yuyu, que se te cuele un murciélago en mitad de la noche y adiós dormir... Caloooooor!.... Eso está bien, que te rayes un poco más por si acaso... Venga, a contar las respiraciones...1 .....2 ........3 ..........4 ..........5 ........................)

jueves, 26 de mayo de 2011

La novia vagante

En España, las balas que no matan a quien deben se pierden. Y en ocasiones, de perdidas que están, matan a quien no deben. La bala no sólo se extravía, sino que acaba su búsqueda en un lugar indebido. Es lo que tiene perderse sin poder hacer el camino de vuelta.

En Italia, a las balas que no son certeras las llaman balas vagantes. Vagan. Vagan desde la misma acepción que en España se pierden; andan por sitios sin hallar lo que buscan. Pero también vagan desde el otro lado de la palabra. Tienen tiempo y lugar suficiente para hacer algo; están ociosas.

Por todo esto, una bala italiana puede que no de al objetivo que buscaba quien la impulsó desde un gatillo. Pero esto no hará sino iniciar una nueva vida, más relajada y tranquila, que quizá concluya en la nada, quizá dónde deba.

martes, 5 de abril de 2011

¡Reduzcan esos Pavos!

Vivo al lado de un parque que tiene pavos reales. Esta mañana se han escapado. Los he visto por la ventana. Estaban de excursión por el asfalto, en pandilla de seis, andando entre los coches. Esquivaban con desidia el tráfico, como si fueran vacas, y han estado a punto de ser atropellados varias veces. He entendido muchos de los sinónimos que se usan con la palabra pavo.

Una ducha más tarde, he bajado a la calle para coger el coche. Los pavos habían provocado un pequeño atasco. Estaba a punto de bajarme del coche para ahuyentarlos cuando una furgoneta de la policía municipal ha parado en la calle perpendicular. Se han bajado cinco policías y con sólo verlos, los pavos se han ido a la acera. No me he quedado a ver si al final se los llevaban en brazos al parque, pero nunca se me va a olvidar la cara de felicidad que tenían los municipales. Y eso que eran uno menos.

NOTA: La foto no es mía, pero sí de mi calle.

jueves, 10 de marzo de 2011

El pianista melancólico

El pianista melancólico regresó a casa cargado con un saco de arena. Sin quitarse el abrigo y con las llaves aún en la mano, lo vació en una esquina de la sala de estar. Llenó una cacerola de agua en la cocina y la vació en la arena. Mientras se convertía en barro, se desnudó doblando la ropa sobre el sofá. Puso el disco más triste que tenía. Metió la punta de un pie con cuidado antes de tumbarse del todo. Y chapoteó un rato mientras contenía sus ganas de llorar y le inundaba una enorme pereza por recoger todo aquel desaguisado: Una hora más tarde tenía una reunión de la comunidad de vecinos.

Pintura: Daniel James Gay
Enlaces: Mon Moustache

martes, 8 de febrero de 2011

Conversaciones con mi peluquero

Mi peluquero tiene en torno a sesenta años, pelo escaso bien cuidado y gafas rectangulares bifocales. Siempre lleva una camisa con muchos bolsillos de los que asoman peines y tijeras. La peluquería se llama Marcos, pero él no (alguien le preguntó por Marcos un día). Poco más se de él.

Me pregunta cómo quiero el pelo y siempre parece tener verdadero interés en lo que le cuento, como si mi pelo admitiera más de un tipo de corte. No dice nada mientras está en ello. Está concentrado. Entre corte y corte no deja quieta la tijera. Y se mueve alrededor de mi como si fuera un boxeador. Yo intento no distraerlo. Incluso cuando el pelo recién cortado cae sobre mi cara, simplemente cierro los ojos. Suena que te suena la tijera.

Cuando termina, coge un pequeño espejo y lo mueve alrededor de mi cabeza para que yo vea cómo me ha dejado. Es entonces cuando se produce la única conversación que tengo con él:

- ¿Le es de su agrado cómo ha quedado?- me dice muy serio.
- Mucho, mucho- le contesto mientras veo que crece una tímida sonrisa en su boca.
- Gracias, muy agradecido, muchas gracias- me dijo ayer.

jueves, 27 de enero de 2011

Las vidas de otros


Os veo muy serios últimamente en el blog... y creo saber qué está pasando.

Cualquier tema es un buen tema para soslayar el verdadero problema que todos tenemos que afrontar: ¿cual es tu signo del zodiaco ahora?

Si amigos, los signos del zodiaco han cambiado, Ofiuco ha pasado a formar parte del equipo y nos ha desplazado a todos en la alineación. Los Géminis que jugábamos bien por la banda, hemos pasado a ser Tauro centrales. Los Libra que tan bien distribuían el balón, han pasado a la Virgo defensa.

Cómo seguir ahora nuestra rutina cuando nos hemos dado cuenta que hemos estado viviendo las vidas de otros. Aun recuerdo aquel día en que mi astrólogo habitual me dijo que, al estar la luna en Acuario, lo mejor que podía hacer era dedicarme a la Salud Pública porque la mía no iba a tener solución.

Que terrible saber que hemos estado siguiendo consejos que no eran para nosotros… Esto puede conducir a una crisi masiva de identidad que ríete tu de Batman.
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Reflexión final: ¿quien podía fiarse de un médico que curaba con venéno de serpiente después de pasársela por donde indica la imagen?

jueves, 16 de diciembre de 2010

Susceptible de ser bromp...


Me crucé con ella por la calle. Su actitud era claramente de esbleurp, pero sus ojos decían grut. Es normal. Cualquiera se sentiría grut despues de cómo me comporté. Sentía un glomer en el estómago al verla. Nada me hacía pensar que cuando la viese iba a estar esbleurp y eso hacía que el glomer fuese más fuerte. No podía mirarla a los ojos despues de lo que hice, pero tenía mis razones para hacerlo aunque eso no evitaba que me sintiese klimbarp. Es extraño sentirse klimbarp y creer que lo hiciste grip. Pero esas cosas ocurren. Aún recuerdo la primera vez que la vi. Su larga cabellera tromp, sus jarian ojos del color de las wetres y su merlian figura más cercana a strup que los propios badrieger. ¡Por el amor de strup! ¡No podía dejar pasar esa oportunidad!. Saque toda la artillería, me sentía larinard de mi mismo y lo notó. Ella estaba hotron al respecto, pero se hizo la petmian. Esto lo sé porque me lo dijo despues. Esa noche acabamos desayunando juntos. Fue sistret. Ahora que ha pasado el tiempo, te das cuenta de que todo es susceptible de ser bromp...