
No sé si me salto por primera vez la idiosincrasia del blog, pero es que lo que está pasando me parece increíble... Resulta que una panda de hijos de puta crean una crisis: no, no, el mercado se regula solo... claro que el sistema es justo, al final la riqueza le llega a todo el mundo... Y vais casi todos y decís sí, sí, claro. Y una mierda. Pues no contentos con eso, van y nos dicen: no os preocupéis que el estado (es decir nosotros) va a hacer que las financieras (pobres bancos, pobrecitos, que son empresas que no tienen beneficios) no tengan problemas... Y va todo el mundo y dice: sí, sí, claro, claro.
Señores, no pido un cambio de voto, no distingo (para los ofendibles) entre izquierdas y derechas. Lo único que pido es que, con sinceridad, asumamos que somos tontos por dejar que pase. (Y además alguno te lo discutirá: es que si los bancos no pueden prestar, la gente no puede seguir con su negocio...) Bueno, hoy, desde aquí, me queda llamarle a esa persona: imbécil, grandísimo imbécil. ¿Qué nos queda? La coherencia, la queja y la cabeza. Por favor.